lunes, 27 de abril de 2009

Jovenes forjadores de esperanza

En el Pearson College convive con alrededor de 200 jóvenes de diferentes partes del mundo, con los que integra un programa que busca promover la paz a través de la educación. A los 18 años y desde allí relató sus experiencias y sus intentos por lograr el entendimiento entre los seres humanos.

Nahuel Rosa tiene 18 años y una experiencia que pocos adultos alcanzan. El año pasado, fue becado en uno de los doce colegios del Mundo Unido y desde entonces, reside en Canadá donde convive con doscientos jóvenes -de más de cien países diferentes-, en el “Lester B Pearson College of the Pacific”. Desde allá y a través de una entrevista realizada por correo electrónico, el joven villamercedino habló de su rutina, de la posibilidad de compartir sus días con personas de diferentes etnias, y de su lucha por alcanzar la paz en el mundo, la justicia social y el entendimiento entre los seres humanos.
A mediados de febrero, Nahuel y sus compañeros realizaron una protesta en las calles de Victoria para pedir el cese de fuego en Gaza y el respeto de los derechos humanos en Medio Oriente. “Fue totalmente ilegal porque acá no esta permitido realizar manifestaciones a menos que pagues un seguro de mas de un millón de dólares para prevenir enfrentamientos”, recordó. La causa valió evadir las leyes por unos minutos, que quedaron inmortalizados en una buena cantidad de fotografías.
Hace unas semanas, el joven villamercedino colaboró con la ONG “World Vision”, que trabaja para combatir el hambre en África. “Fuimos con otros compañeros a dar charlas a escuelas secundarias de la ciudad para concientizar y también para presentar un poco la situación actual de Argentina y Latinoamérica. Fue algo muy gratificante, porque tuve la oportunidad de mostrar una realidad totalmente ajena a lo que la mayoría de los teenagers norteamericanos están acostumbrados”, comentó.
Pero, desde que residía en Villa Mercedes, Nahuel desarrolló esa vocación. Junto con algunos compañeros de la Escuela Normal “Dr. Juan Llerena” trabajaron con niños del barrio San Antonio a los que les ofrecieron meriendas y apoyo escolar. Cuando regrese a la ciudad en sus vacaciones del Pearson Collage, el joven piensa retomar esa tarea: “Esa experiencia sin duda tuvo un efecto gigante en mí y realmente tengo muchísimas ganas de volver a trabajar con mis pequeños amigos”, dijo.
Según cuenta Nahuel, “el ideal de hacer de la educación una fuerza para unir las culturas, crear paz y un futuro sustentable” es lo que lo une a los otros jóvenes, a pesar de las diferencias étnicas, económicas y hasta en las experiencias de vida. Es que, entre sus compañeros, hay chicos que estuvieron en campos de refugiados en África, un príncipe heredero de una de las tribus más importantes del Medio Oriente y otros, son simplemente de clase media.

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