Van hasta los dos años del bebe y pueden cambiarle la vida Por Nora Bär | LA NACION Aunque todos llegamos al mundo con un bagaje genético, hay un período crítico de mil días durante el cual somos particularmente sensibles a la interacción con el medio ambiente. Ese intercambio temprano puede dejar una impronta que modifique la expresión de los genes y ayude a promover nuestras potencialidades, o por el contrario inhiba nuestro desarrollo y aumente el riesgo de sufrir enfermedades. "Estudios realizados durante las últimas décadas muestran que esa etapa es una ventana de oportunidad -subraya el doctor Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil Alejandro O'Donnell-. Los primeros mil días son un momento de plasticidad de nuestro genotipo. Después, se cierra el paquete genético que traemos y ya seremos lo que somos." Éste fue, precisamente, el tema de un simposio científico organizado por Cesni para celebrar el 37° aniversario de s...