sábado, 16 de enero de 2010

El terremoto en Haití debe hacer pensar

Poco más de nueve millones de habitantes, 80% de los cuales son pobres, con las dos terceras partes de su población sin trabajo y con índices de analfabetismo cercanos al 50%. Con más de 300.000 infectados de SIDA hacia 2001, una esperanza de vida de 51 años promedio entre hombres y mujeres, y una mortalidad infantil escandalosa de 76 cada 1000 nacimientos. Pero amantes del carnaval, de la música, de la pintura y de los ritos del vudú, la religión mayoritaria que tiene a Bondye como único Dios, que deberá ser invocado, hoy más que nunca, para superar -si se confirman los peores pronósticos de más de 100.000 muertos- que la tierra se haya tragado al menos al 1% de su población. Clarín


Haití es recordado en los anales de la Historia de la Humanidad por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.
El 14 de agosto de 1769 se habría producido en Bois-Cayman una ceremonia del sacerdote vudú Boukman, que es considerada como el punto de partida de la Revolución Haitiana. Wikipedia

Ya se empezaron a decir muchas cosas, pero para mí, Dios no estaba en el terremoto, como está escrito en 1 R 19:11. Dios no quiere la muerte del que muere, Ez 18:32.

Ahora, para los que amamos a Dios todas las cosas nos ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito somos llamados. Esto debería servirnos como un llamado de atención, al menos a mí me resulta así. Estuve buscando algo acerca del vudú en Haití, una religión de origen africano que aún se practica fuertemente en ese país y no solo fuera de la iglesia, ya que también abunda el sincretismo. Encontré un documento que manifiesta que dicha religión subsistió entre los contingentes de esclavos traídos de África por:

* El desinterés por evangelizar a los esclavos por parte de los colonizadores.

Acá es donde empiezo a hacerme preguntas:
  • ¿Estaremos hoy discipulando a las naciones?
  • ¿Estamos haciendo bien el trabajo encomendado?
  • ¿Estamos enseñando, predicando y sanando?
Un encuentro, una decisión, una oración y las personas llegan a quedar libres por la obra redentora del Señor pero... Luego, ¿sigue el proceso "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado..." o se aborta? ¿Tendrán que venir otros terremotos para que nos despertemos de la modorra?

Releamos el primer párrafo de este escrito, ¿No le entristece? Leamos la palabras de Nehemías: Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. (Neh 1:4) Puede leer y hacer suya toda la oración de aquel varón u orar a su manera pero hágalo. Yo entre tanto lo haré así:

“...Y perdónanos nuestras deudas...” Señor obra a favor de estas personas que sufren sus pérdidas, ayúdanos a dar lo que hace mucho no les fue dado. Te pedimos perdón por aquellos que fueron escasos y ayúdanos a dar de gracia, así como Tú nos diste a nosotros. Señor, que no haya más terremotos, que no haya más tsunamis, que no haya más pérdidas masivas, porque tu Iglesia, como esperanza del mundo se levanta en el poder de tu Espíritu para ser influyente en todo el mundo. Amén.

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