martes, 14 de abril de 2009

Terremoto

El terremoto en Italia y otras calamidades me hacen volver la vista a Dios. Hace unos días escuchaba un testimonio que decía: ¡Ahora todo lo relacionamos con Dios!

Qué hermoso, Dios está lejos del imaginario social. No encuentra lugar en los corazones convulsionados por el consumismo. Ese que los consume aquí. El cazador casado...
Pero vuelvo.
Todavía hay tiempo de volver, "mientras hay vida hay esperanza."

¿Es que no pueden ver las señales? ¿No se dan cuenta que algo malo sucede?
Los cimientos del Vaticano debieron conmoverse ante el tremendo terremoto, fue a pocos kilómetros... Y si no, los de los edificios al menos los ético, morales, religiosos. Antiguamente, en Israel los sacerdotes hubieran razgado sus vestiduras y proclamado ayuno, los profetas exhortarían al arrepentimiento nacional, solemne reunión.
La tierra tiembla y se estremece,
porque el Señor está cumpliendo sus planes
de convertir Babilonia en un horrible desierto
Jer 51:29
Los tiempos cambian, las religiones parece que también, pero Dios ¡Sigue siendo el mismo! Ayer, hoy y por los siglos de los siglos. Gloria a Él.

Ahora, voy a lo más chiquito, a lo doméstico, donde nosotros podemos decidir algo... por casa, ¿cómo andamos?
¿No hay terremotos en familias cercanas a la suya? ¿En el trabajo? ¿Entre las amistades de sus hijos?
"Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar" dice el refrán popular. ¿Porque no le hace un lugar en su apretada agenda a un encuentro con Dios?
No le digo a la religión organizada, no a Dios. Fíjese si no lo está esperando aún en la puerta..
Antes que se haga tarde...
En la vida está la esperanza, cuando se reencuentre con Él y charle un ratito, seguro que le dirá hasta en que Iglesia quiere que concurra. Hágale lugar, no espere un terremoto o una crisis económica.
Dios le ama.

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