miércoles, 25 de marzo de 2009

Víctimas y victimarios.

Ayer se recordó en el país Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Fecha instituida en 2002 por Ley N° 25.633.

Hoy, 25 de Marzo, Día del Niño por Nacer. Instituido en Argentina por Decreto N° 1406/98.

Ayer el país se paralizó por ser un feriado nacional para recordar y hacer memoria de lo que comenzó hace 33 años atrás.

Por cierto que aquello fue muy triste y no debería volver a repetirse, ni lo de la AMIA, ni lo del 11 de Setiembre, ni lo del 11 de Marzo, ni lo de Medio Oriente. TODA forma de violencia debe ser desterrada de nuestras vidas. Sea el lugar y tiempo que sea.

Pero este día debería tener tanta o más trascendencia que el de ayer. Mueren por abortos provocados más personas que en los conflictos antes mencionados, incluyendo las grandes guerras. Las estadísticas están lejos de reflejar la verdad, de hecho existen muchos lugares clandestinos de este tipo de muerte.

Cada niño nacido es una nueva esperanza para este mundo, es una nueva oportunidad para demostrar que aún somos seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios, que no hemos perdido la racionalidad y aún queremos vivir en plenamente. Creo que las familias en cada niño tienen una oportunidad de redimir sus desaciertos.

Es paradójico que muchos de los políticos que ayer se rasgaban las vestiduras por las muertes ocurridas hace treinta y tres años estén ahora considerando y/o gestando distintos proyectos para legalizar el aborto.

Este sencillo mensaje, en este sencillo espacio solo pretende hacernos pensar. Fuimos víctimas tal vez, pero ¿Cuántas veces nos transformamos en victimarios? Ahora somos Abel y más tarde o mañana nos convertimos en Caín. Es parte de nuestra fragilidad.

Por ello, digámosle no a la cultura de muerte que quiere envolvernos y abracemos la causa de la vida. Jesucristo es Vida para la vida, solo en Él encontraremos las fuerzas para vivir.

¡Por favor! Mañana podríamos tener que arrepentirnos de haber apoyado la gestión para una matanza de inocentes. El pasado es un prólogo (W. Shakespeare), escribamos un presente mejor para alcanzar un futuro eterno.

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