lunes, 3 de octubre de 2016

Sublime

“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Timoteo 4:18)

No guardar rencor, podría sintetizarse la recomendación del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo. Muy recomendable para nosotros.

Escuché al pasar "Te conviertes en aquello que adoras" y no significa que me postre ante mis adversarios u ofensores pero guardar en mi corazón todo el daño recibido hace que se transforme en un altar significativo que amargará mi alma.

Si en lugar de detenerme en los actos fallidos me dirijo al Padre de nuestro Señor, por el poder de su Espíritu, si le entrego mis cargas, sé que se ocupará de todos ellos como considere justo y oportuno, entre tanto, seré libre de toda mala consecuencia.

Padre, gracias por tu palabra viva y eficaz. no guardaré ofensas en mi memoria y sí toda obra buena que haz hecho en mí. La salvación es tuya. Amén.-

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