miércoles, 12 de octubre de 2016

Quietud

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7 NVI)

No es fácil... Andar en bicicleta tampoco lo era pero aprendí con algunos sobresaltos lo básico, para trasladarme de un lugar a otro, ni piruetas ni competencias, hasta ahí. La vida es mucho más que una competencia o alguna pirueta ¡Cuántas energías invertidas en un solo momento, en un solo proyecto, y luego nada o casi nada!

La recomendación apostólica nos anima a la sana administración, la oración agradecida, considerando la buena voluntad de Dios para con los suyos. Su paz no se hace esperar, está ahí... Lo importante es que le demos a Dios el lugar más importante, el control, y Él como juez justo, nos muestra como hacer.

Padre, esta jornada está delante tuyo, ayúdame a transitarla con gozo y la expectativa de hacer el bien a otros. Tu provisión no escaseará. Amén.-

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