
Qué bueno resulta creerle a quien tiene en mente nuestro bien.
Hoy se roba la confianza y sacrifica la amistad con la deliberada intención de destruir el tejido social.
Entrar en los laberintos de los parques es fácil, salir no lo es tanto y a mayor demora, aumenta la desesperación. Levantar la vista hacia el centro para encontrar la guía del cuidador o de algún avanzado que ya salió es la alternativa para que vuelva la paz a nuestro ser.
Así, en los laberintos de la vida, Levantemos nuestra vista a Dios y recibiremos el oportuno socorro.
Claro, mucho mejor es permanecer luego con Él y no, dejarlo olvidado hasta la próxima crisis.
Padre, gracias por tu salvación. Aunque vengan con propuestas increíbles, antes, buscaré tu mirada. Amén.-
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