sábado, 1 de febrero de 2014

Los jóvenes en riesgo

Los jóvenes, tanto varones como mujeres, son una franja de riesgo cuando se analizan las cifras de suicidio. Según la estadística a la que accedió LA NACION, la mayor cantidad de suicidios se localiza en personas de entre 15 y 24 años: 10.257 murieron por esta causa en los últimos doce años (8124 varones y 2133 mujeres).
La socióloga Ana Wortman, investigadora del Instituto Gino Germani en el Área Cultura y Sociedad, observa los datos y pone el foco en el contexto familiar en que esos jóvenes viven. "El proceso de la adolescencia ya es muy arduo, de definición de identidades, proyectos, etcétera y hay un contexto que no lo ayuda. El es el emergente de ese contexto", dice. "Esta crisis es un síntoma familiar de no saber qué hacer con las dificultades que tienen los jóvenes y adolescentes", reflexiona. Habla de padres que no quieren repetir los modelos anteriores de paternidad, pero a quienes, a la vez, les cuesta ocupar un lugar distinto con autoridad, estableciendo límites y con contención.

Su colega, el terapeuta De Rosa focaliza en la "patología del vacío" al referirse al suicidio adolescente y juvenil. "Está la patología de no pertenencia a nada, de ausencia de sentido", dice. "Lo que se plantea como la generación 'nini' es terriblemente preocupante, porque no hay ningún anclaje a la realidad. Y lo que te mantiene vivo, en definitiva, es algo, aunque sea un mínimo proyecto como terminar el secundario. Pero si todo pasa a ser relativo y un chico empieza a banalizar todo, clínicamente es preocupante".

Hay un sector de jóvenes que vive el futuro con gran incertidumbre.
Comenta que, en la práctica, lo que se intenta con estos chicos es que se enganchen al menos con algo, en lo que sea: pertenecer a un club, hacer un deporte. Porque pasan mucho tiempo en esa nada, de hecho, describen su vida así. "Eso es angustiante para cualquiera", enfatiza.

Wortman interviene para apuntar que se suele asociar a los jóvenes de esta generación 'nini' con los sectores sociales más bajos. Pero cree que el fenómeno también alcanza a los estratos medios. "Hay un sector de jóvenes de la clase media para quienes también el futuro les resulta muy incierto. Ninguna carrera les gusta. Buscan satisfacciones inmediatas, no toleran ningún tipo de frustración", dice.

Allí vuelve a los padres, a las dificultades en la educación con sus hijos; también menciona a la escuela como un espacio de enseñanza de valores y contención que está en crisis. Tampoco escapa en su análisis el rol de los medios de comunicación: "Aparecen personas tipo Wanda Nara o [Leonardo] Fariña que de repente tienen mucho dinero y están en la televisión con gran visibilidad como alguien muy importante. Pareciera que son exitosas porque hicieron el dinero de la nada. En jóvenes 'nini' eso ocupa un lugar negativo".

La propuesta es cuestionar ese valor social supremo: el éxito vinculado al dinero y al consumo. Un valor impuesto que frustra a todas las edades y, con más fuerza, a los jóvenes.
Fuente: La Nación

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