jueves, 20 de febrero de 2014

La transitoriedad de la vida.

A diario son muchos los que mueren víctimas de la intemperancia. 
Procuro ponerme en el lugar de aquellos que en una moto tratan de socorrerla, lo intentan. En cambio otros, disparan sin conciencia. ¿Estarán cauterizadas ya esas consciencias?
Solo puedo confiar y esperar en Dios. 
¡Sí, solo en Él!
Génesis Carmona
Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?» 
Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio; todas las ovejas, todos los bueyes, todos los animales del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que surca los senderos del mar. 
Oh SEÑOR, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! La Biblia

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