Es probable que cante bien…
Su vida,
con apenas 26 años, ha sido muy intensa y económicamente productiva, algo más
de 150 millones de dólares, según Clarín.
No me interesa negar sus logros a tan temprana edad.
Lo que me ocupa en esta ocasión es que su estilo de vida dista
mucho de ser ejemplo para la juventud y la sociedad toda.“Siempre transgresora, la cantante hizo de todo en muy poco tiempo. Desnudos, adicciones, excentricismos y bajezas de una mujer que triunfa por su música, pero más por sus escándalos”, se lee en el suplemento de Clarín.
No voy a entrar en detalles de sus “locuras” en este lugar, si ya está escrito… Visite los enlaces y encontrará la información bochornosa.
¿Cuál es mi problema?
Que la señora Lubertino, legisladora, presentó un proyecto, que fue aprobado en la Legislatura, para declarar como huésped de honor a la cantante Lady Gaga.
Drogas, alcohol, sexo, satanismo, no es lo que quiero para mis hijos, nietos y la sociedad toda. Una de sus canciones, Judas, dice:
En el sentido más bíblico, Estoy más que arrepentida, Prostituta de la fama, joven puta, vomita su mente, Pero en el sentido más cultural, Sólo hablo en tiempo futuro, Judas bésame si te ofendí, O ponte un condón la próxima vez, Quiero amarte, Pero algo me aleja de ti, Jesús es mi virtud, Y Judas el demonio con el que quiero estar, Con el que quiero estar, Soy una tonta santa, oh, el es tan cruel, Pero sigo enamorada de Judas, nene.
Todo esto va contra los valores en que fui formado, va en contra de los valores que enseña la Biblia, va en contra de todo lo que predico. Es triste observar a tantos jovencitos hacer cola 24 hs antes para entrar al estadio donde actuará esta artista ¿Dónde están sus padres? ¿Si sucede un accidente, cargarán sobre otros su propia responsabilidad? ¿Qué diría entonces la señora Lubertino?
Respeto la libertad en la que fuimos creados, respeto a los que no piensan como yo, y también deben respetarse mis opiniones y las de aquellos que piensan diferente.
Nuestra sociedad se merece algo mejor.
Fuentes:
Diarios La Nación, Clarin.
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