sábado, 13 de noviembre de 2010

Lausana 3, detalles que me llaman a reflexionar

Me entusiasmó lo tratado en Lausana, una alegría, y el enfoque de Harold Segura entre otros. Me limito a transcribir algunos párrafos para mi en este blog, pero si son de tu interés también ¡Buena Noticia, ya somos más...! Están los enlaces correspondientes para que puedas ir a la fuente.

El mundo es mi parroquia, John Wesley

Con sentimiento de gratitud reverente me expreso por haber sido uno de los de Lausana III.

Pienso que se dijeron cosas de suma importancia para el peregrinaje evangélico en las próximas décadas, las que tendrán, sin duda, repercusión en la forma de comprender nuestro lugar en el mundo y de participar en la misión de Dios. Pero también se dejaron temas cruciales para esa misión. En el presente aporte se encuentran siete observaciones pastorales acerca de las que podríamos avanzar en el proceso de diálogo y acuerdos de los meses siguientes. El orden de la presentación es casual y no tiene intención de priorizar los temas.

Misión integral: Este fue un tema de particular interés, sobre todo, por la gratitud que siente el movimiento evangélico del llamado Tercer Mundo por las declaraciones del primer congreso de 1974. Bueno, se reafirmó lo que ya se había dicho. Se ratificó la necesidad de integrar la evangelización con la responsabilidad social. No se sumó nada; no se restó nada. Se puede ver que en el documento final de Ciudad del Cabo (versión preliminar) se hizo una cita textual de los numerales 4 y 5 de lo declarado hace 36 años en Lausana. Pero, en misionología, bien sabemos, sobre todo en las conceptualizaciones teológicas, cuando no se avanza por lo menos un centímetro significa que se retroceden varios kilómetros.

En lo personal considero que la simple relación complementaria entre la evangelización oral y la responsabilidad social estaba bien para 1974, pero no para el 2010. Por eso las preguntas: ¿Qué significa hoy para nosotros la misión integral? ¿Qué elementos deberíamos considerar en nuestra propuesta misionológica para este nuevo siglo que no se quede en la simple complementación (por que en la mayoría de veces no se da la integralidad deseada) de la evangelización y el servicio? En otras palabras, la cuestión fundamental sigue siendo, ¿qué le interesa a Dios y cómo nosotros como su Pueblo participamos en esos propósitos y los consideramos nuestro encargo misionero?

¿Qué dicen lo numerales 4 y 5 del Pacto de Lausana?

4. NATURALEZA DE LA EVANGELIZACION
Evangelizar es difundir la buena nueva de que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó de los muertos según las Escrituras, y que ahora como el Señor que reina ofrece el perdón de los pecados y el don liberador del Espíritu Santo a todos los que se arrepienten y creen. Nuestra presencia cristiana en el mundo es indispensable para la evangelización; también los es un diálogo cuyo propósito sea escuchar con sensibilidad a fin de comprender. Pero la evangelización es la proclamación misma del Cristo histórico y bíblico como Salvador y Señor, con el fin de persuadir a las gentes a venir a El personalmente y reconciliarse con Dios. Al hacer la invitación del Evangelio, no tenemos la libertad para ocultar o rebajar el costo del discipulado. Jesús todavía llama, a todos los que quieran seguirlo, a negarse a sí mismos, tomar su cruz e identificarse con su nueva comunidad. Los resultados de la evangelización incluyen la obediencia a Cristo, la incorporación en Su iglesia y el servicio responsable en el mundo.

1 Cor. 15:3,4; Hech. 2:32-39; Juan 20:21; 1 Cor. 1:23; 2 Cor. 4:5; 5:11-20; Luc. 14:25-33; Mar. 8:34; Hech. 2:40,47; Mar. 10:43-45

5. RESPONSABILIDAD SOCIAL CRISTIANA
Afirmamos que Dios es tanto el Creador como el Juez de todos los hombres. Por lo tanto, debemos compartir Su preocupación por la justicia y la reconciliación en toda la sociedad humana, y por la liberación de todos los hombres de toda clase de opresión. La humanidad fue hecha a la imagen de Dios; consecuentemente, toda persona, sea cual sea su raza, religión, color, cultura, clase, sexo, o edad tiene una dignidad intrínseca, en razón de la cual debe ser respetada y servida, no explotada. Expresamos además nuestro arrepentimiento, tanto por nuestra negligencia, como por haber concebido, a veces, la evangelización y la preocupación social como cosas que se excluyen mutuamente. Aunque la reconciliación con el hombre no es lo mismo que la reconciliación con Dios, ni el compromiso social es lo mismo que la evangelización, ni la liberación política es lo mismo que la salvación, no obstante afirmamos que la evangelización y la acción social y política son parte de nuestro deber cristiano. Ambas son expresiones necesarias de nuestra doctrina de Dios y del hombre, de nuestro amor al prójimo y de nuestra obediencia a Jesucristo. El mensaje de la salvación implica también un mensaje de juicio a toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos temer el denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan. Cuando la gente recibe a Cristo, nace de nuevo en Su Reino y debe manifestar a la vez que difundir Su justicia en medio de un mundo injusto. La salvación que decimos tener, debe transformarnos en la totalidad de nuestras responsabilidades, personales y sociales. La fe sin obras es muerta.

Hech. 17:26,31; Gén. 18:25; Isa. 1:17; Sal. 45:7; Gén. 1:26,27; Sant. 3:9; Lev. 19:18; Luc. 6:27,35; Sant. 2:26-26; Juan 3:3,5; Mat. 5:20; 6:33; 2 Cor. 3:18.

Continuará...

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