jueves, 18 de noviembre de 2010

Cooperación en el cuerpo de Cristo

Este es un extracto del tema presentado en Lausana 3. Muy importante.

Cooperación en el cuerpo de Cristo: hacia un nuevo equilibrio
David D. Ruiz M. M. A.

El increíble crecimiento de la iglesia en el Hemisferio Sur ha vuelto el mundo de cabeza. Una fuerza misionera fresca ha emergido de esta parte del mundo y está cambiando el mapa de las misiones.

Claramente, la era de las misiones del Occidente para el remanente ha terminado. ¡Bienvenida la era de las misiones de todas partes para todas partes!.
...
Podemos identificar una constante en medio de estos tiempo cambiantes. El mismo Espíritu Santo que movió a la Iglesia Norte Americana y Europea a crecer y enviar misioneros se está moviendo ahora entre la iglesia de África, Asia y América Latina.

¿Es posible corregir el equilibrio global?

Cuando examinamos el texto bíblico nos damos cuenta que desigualdad es un tema recurrente, una fatídica herencia de la caída del hombre que, lamentablemente, nos seguirá hasta el fin de los tiempos. Jesucristo anticipó que a los pobres siempre los tendréis con vosotros (Jn. 12:8). No será sino hasta el momento que veamos descender la ciudad de Dios, la nueva Jerusalén, la ciudad equilibrada, igualitaria que esa situación cambiará.

Un modelo de equilibrio: La iglesia de Jesucristo es lo más cercano al equilibrio que el mundo puede experimentar. Sus orígenes lo muestran en el libro de los Hechos 2:41-47, 4:32-35. En momentos como este, las escrituras demuestran que la iglesia puede ser el puente que conecte y acorte la brecha entre aquellos que están sufriendo por causa del desequilibro. De esa manera provee para ellos de una fuente de esperanza presente al compartirles los medios para su subsistencia pero, también, los medios sobrenaturales para proveer para sus necesidades de salud física, tanto como espiritual (5:12-16).

Lecciones difíciles acerca de la unidad

El costo de la unidad. La unidad es una evidencia de un camino ascendente a la madurez espiritual. Como tal, cada paso cuesta, cada movimiento por avanzar duele y nos recuerda constantemente a la pregunta ¿estamos dispuestos a pagar el costo de la unidad? En 1 Corintios 4: 6-13 encontramos la actitud correcta para alcanzar y mantener la unidad. Son tres actitudes dolorosas pero necesarias para trabajar y mantener la unidad:

La humildad (1 Corintios 4:7) es la primera de ellas. Pablo nos da tres preguntas claves que nos ayudan a mantenernos humildes en cualquier relación. ¿Quién te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como que no lo hubieras recibido? En el supremo ejemplo de la cooperación entre el Padre y el hijo presentada en Filipenses, la humildad es la característica más importante (Fil. 2:5-11)

La segunda de ellas es “estar preparado para la humillación” (4:9-10). Cuando leemos los versos 9-10, Pablo usa dos palabras, “exhibir” y “espectáculo”. Las dos palabras fueron usadas para aquellos que marchaban en procesión como esclavos condenados a muerte hacia la arena donde morirían. Esto describe que aquellos que están buscando trabajar y buscar la unidad deben estar dispuestos a ser humillados en el proceso. A los que causaron la división Pablo les pregunta luego: ¿No sería mejor soportar la injusticia? ¿No sería mejor dejar que los defrauden? (6:7). Pablo comparte 3 ejemplos de humillación tomadas de su propia experiencia:

1. Ser descartado después de haber prestando un buen servicio, de haber conseguido lo que querían de él (8).
2. Ser el ultimo cuando debería ser los primeros (9). Es una triste escena de aquel que ha sido el padre espiritual de ellos (15) y que ahora es considerado un sentenciado a muerte.
3. Ser ignorados, aún cuando tiene una opinión o posición acerca de lo que está pasando (10). Aquellos que aprendieron de el, a quienes les abrió las puertas para encontrar el camino al éxito, ahora lo consideran ignorante, débiles y despreciable.

La tercera es, “estar preparado para ser tratado sin ningún respecto”. (4:11-13). Con tal de mantener la unidad, nosotros debemos de estar dispuestos a ser tratados, en palabras de Pablo, como escoria, “las inmundicias que se tiran al limpiar”[1]. También nos da 3 ejemplos:

1. No recibió de ellos el reconocimiento que merecía a los ojos de Dios (11).
2. No recibió un tratamiento respetuoso a pesar de que trabajó duro y con buenos resultados (12).
3. No recibió la posición que merecía y había ganado (13). Crisóstomo dijo refiriéndose a esto: “El ha pasado a través de mil explotaciones”[2]

Termino compartiendo los sueños que me hicieron venir a Lausana III y escribir esta plenaria:

1. Sueño con que entendamos que más que un estado de equilibrio, necesitamos esa actitud donde todos podamos considerarnos, finalmente, miembros del mismo cuerpo, con igualdad de posibilidades y oportunidades para contribuir juntos a la evangelización del mundo. Que dejemos a un lado la sospecha, la competencia, y el orgullo, y adoptemos una actitud de aprendices para aprovechar las lecciones que nos pueden enseñar aquellos que Dios está usando, aún cuando no son de nuestro continente, ni de nuestra teología, ni de nuestra organización, ni de nuestro circulo de incondicionales.

1. Sueño con que en lugar de buscar que la utopia de que aquellos que tienen recursos económicos estén dispuestos a pagar las cuentas de aquellos que tenemos misioneros se haga realidad; debemos de recuperar la fe que exhibieron los discípulos que creyeron que El Señor que envía proveerá y que el mejor recurso para la iglesia y para la cooperación es la gloriosa presencia de Jesucristo.

1. Sueño con que terminemos con esa colonización de las ideas que, en nombre de la cooperación, trata de imponernos nombres, slogans, programas, sistemas y métodos, y seamos amigos por fin, socios en la evangelización. Tomando las palabras de pablo, debemos tomar tiempo para ser primero, hermanos, luego, compañeros y finalmente, compañeros de Milicia (Fil. 2:25) porque la cooperación se trata en esencia de la amistad.

1. Sueño que este congreso cambie nuestra mente para siempre. Que nos demos cuenta al fin que el mundo que conocimos ya no existe, que son nuevos tiempos. Que nuevos vientos del Señor están moviendo nuevas iglesias para la evangelización. Este congreso ha demostrado que la iglesia que disfrutó de la época de oro de las misiones es ahora la minoría que las fuerzas misioneras que están creciendo tienen una joven historia misionera pero han demostrado y que los misioneros efectivos son los que van capacitados contextualmente, inflamados de pasión. acompañados por sus iglesias y encarnando el evangelio de Jesucristo en el poder del Trino Dios.

Aprendamos a respetar el reloj de Dios y aquellos a quienes el Espíritu ha llamado a guiar ahora el mover misionero.

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