miércoles, 19 de mayo de 2010

Mirando los girasoles

Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas
Que te hacen divagar de las razones de sabiduría.
Pr 19:27

El sabio apela a la voluntad del lector. Tenemos capacidad para elegir, por nosotros mismos, el camino a seguir.
Cesa, deja, abandona, todo aquello que nos aparta de la habilidad para hacer un buen uso de nuestra mente. Estamos predispuestos a la información, de allí tanta confusión, a veces.

Es maravilloso contemplar los girasoles. Levantan sus cabezas con las primeras horas del día y siguen, incansablemente, al sol a lo largo de su recorrido hasta el ocaso en que vuelven a declinar. Siempre así, hasta la cosecha. Las luces de los autos no los despiertan.


Pónganse a pensar en su manera de vivir, y vean si de verdad siguen confiando en Cristo. Hagan la prueba, y si la pasan, es porque él vive en ustedes. Pero si no confían en Cristo de verdad, es porque él no está en ustedes. Espero que reconozcan que nosotros sí hemos pasado la prueba. No nos importa si parecemos haber fracasado. Oramos a Dios para que ustedes no hagan nada malo, y no lo pedimos para demostrar que pasamos la prueba, sino para que ustedes hagan lo bueno. Solo podemos hacer lo que está a favor de la verdad, y no lo que está en contra de ella. Por eso, si ustedes pueden ser fuertes, nos alegramos de ser débiles. Oramos para que sean cada vez mejores seguidores de Cristo. Y les escribo antes de ir a verlos, para que tengan tiempo de cambiar, y así no tenga yo que tratarlos con dureza cuando llegue. La autoridad que Dios me ha dado, es para ayudarlos a confiar más en él y no para destruirlos.

Toda exhortación de la palabra de Dios es para nuestra edificación personal y no para despertar rencillas u odio, y siempre apela a nuestra voluntad. No fuerza, da tiempo. No se impone.

Cuando los discípulos de Jesús prohibieron a uno el hacer milagros en su nombre porque no iba con ellos, Jesús les advirtió: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

No es tan importante lo que piensen de mi, o de nosotros, sino que ayudemos a las personas a confiar en JesuCristo.
No es tan importante una denominación o alguna organización doctrinal, sino que la vida de una ciudad se vea influenciada por Su maravillosa presencia.
Tomemos ejemplo del girasol que sigue con su mirada a su señor, el sol, no quitemos los ojos de Jesús, quien fue hombre sabio y, es Redentor.

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