
¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento?
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Proverbios 17:15-17
Es cosa difícil entendernos las personas.
"Engañoso es el corazón", escribió el profeta Jeremías. Ahora, Jesús dijo que no había venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. ¿Qué estaré haciendo? Menos mal que todavía hay un hoy.
Vemos cuanto impera la injusticia en la sociedad actual y podemos convenir con el sabio que no sirve de nada tener, sino se es.
"Mentalidad de charco" escribe un autor. Se sabe el precio de las cosas, pero se desconoce el valor de esas cosas.
Conozco el precio que pagó el Señor por cada vida, por cada don, por cada operación, por cada ministerio, pero ¿Conozco su valor real?
Conozco el precio por engendrar una vida, pero ¿Conozco el valor de esa vida? Menos mal que todavía tenemos tiempo.
Creo que es fundamental rechazar la posición de juez para ser amigo, para ayudar en la mala, y eso no es fácil. No siempre lo logro o no siempre me entienden pero, el Señor todavía no terminó conmigo. Para esto he nacido de nuevo, y aunque todavía no lo logre, trato. El ministerio que el Señor nos encargó es la reconciliación, porque Él, es el Redentor.
Debo, debemos, valorarlo. Creo en la gracia del Señor, Él completará la obra.
Menos mal que todavía no me soltó.
¡Gracias Jesús!
"Engañoso es el corazón", escribió el profeta Jeremías. Ahora, Jesús dijo que no había venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. ¿Qué estaré haciendo? Menos mal que todavía hay un hoy.
Vemos cuanto impera la injusticia en la sociedad actual y podemos convenir con el sabio que no sirve de nada tener, sino se es.
"Mentalidad de charco" escribe un autor. Se sabe el precio de las cosas, pero se desconoce el valor de esas cosas.
Conozco el precio que pagó el Señor por cada vida, por cada don, por cada operación, por cada ministerio, pero ¿Conozco su valor real?
Conozco el precio por engendrar una vida, pero ¿Conozco el valor de esa vida? Menos mal que todavía tenemos tiempo.
Creo que es fundamental rechazar la posición de juez para ser amigo, para ayudar en la mala, y eso no es fácil. No siempre lo logro o no siempre me entienden pero, el Señor todavía no terminó conmigo. Para esto he nacido de nuevo, y aunque todavía no lo logre, trato. El ministerio que el Señor nos encargó es la reconciliación, porque Él, es el Redentor.
Debo, debemos, valorarlo. Creo en la gracia del Señor, Él completará la obra.
Menos mal que todavía no me soltó.
¡Gracias Jesús!
Fuentes
Foto:fernandosarria.blogspot.com
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