martes, 2 de febrero de 2010

Haití, sus niños, y después.

Que vivimos en un mundo en tinieblas no cabe duda. Donde todo parece confuso y, ese estado es aprovechado por algunos para su propio beneficio. En esta situación "cae" este grupo de misioneros que con buena intención quisieron ayudar a algunos de los huérfanos de Haití.

El caso es que existen organizaciones que lucran con el tráfico de niños con quien sabe que destino, se menciona entre ellos: "el destino de los niños robados, vendidos o secuestrados puede ser la adopción, la esclavitud, el tráfico sexual y hasta tráfico de órganos."

También el primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, reconoció que su gobierno no está haciendo lo suficiente ni trabajando lo suficientemente rápido como para ayudar a toda la población afectada por el terremoto.

Asimismo antes del sismo en Haití, unos 2.000 niños eran sacados ilegalmente por año del país vía República Dominicana, según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés).

"Se los di al pastor para que les diera una vida mejor, pero ahora me siento arrepentida", le dijo la mujer a los periodistas antes de prestar declaración.

Esta es una situación muy confusa, donde los que quieren ayudar bien, no pueden y los malos parece que siempre tuvieron posibilidades para hacer su negocio. Los misioneros, tal vez, fueron víctimas de cierta ingenuidad o apuro, pero ¿de los niños qué?

Esta mañana leo: ¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda! (Is 1:17) No es una orden exclusiva para las autoridades, sino de aplicación a cada ser humano, no importa cual sea nuestra situación, ello debería ser prioridad en nuestras agendas.

Ahora, con la buenas intenciones solamente no alcanza, ya que alguien siempre se ocupa de "embarrar la cancha" o "poner palos en la rueda" y otras trampas para hacer desmoralizar a los que todavía son sensibles al dolor ajeno y no solo oran, sino que también se arremangan para ayudar. Hay que asesorarse y respetar la ley. Dios recompensará los malos ratos a todos aquellos que queriendo hacer el bien son entorpecidos, pero como Justo que es, no quisiera estar en el cuero de aquellos que hacen caer a esos pequeñitos con su falta de amor.

Así dice el Señor: "Yo crié hijos hasta hacerlos *hombres, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende!" (Donde dice Israel, ponga el nombre de su país)
¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de culpa, generación de malhechores, hijos corruptos! ¡Han abandonado al Señor! ¡Han despreciado al *Santo de Israel! ¡Se han vuelto atrás!
¿Para qué recibir más golpes? ¿Para qué insistir en la rebelión? Toda su cabeza está herida, todo su corazón está enfermo.
Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite.
Su país está desolado, sus ciudades son presa del fuego; ante sus propios ojos los extraños devoran sus campos; su país está desolado, como si hubiera sido destruido por extranjeros. (Is 1:2-7)

¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda! "Vengan, pongamos las cosas en claro dice el Señor." (Is 1:16-18a)

La invitación está vigente, no solo para Haití, sino para toda la humanidad, Dios desea que nos volvamos a Él, ama al pecador pero aborrece el pecado.

Es hora de derribar los altares paganos y edificar altar a Dios, quien constituyó el universo por su palabra, de modo que lo visible fue hecho de lo que no se ve.

Aún hay tiempo, aún hay esperanza.

Seguidores (15/01/09)

Google+ Seguidores