domingo, 7 de febrero de 2010

Educación, educo, educas, educa, educamos...

Errores en la educación

Lo que sigue es acerca de lo que los analistas observan en España.
No es que pase en estas latitudes pero... ¿porque no darle una leída? Tal vez usted encuentre algún síntoma conocido, no porque le pase a usted sino a algún amigo o familiar o alumno o... Es probable que todavía estemos a tiempo de tomar alguna medida preventiva, o correctiva suave. Piénselo.

Generación Nini: ¿De niños mimados a adultos sin ilusión?
MADRID, 02/02/2010 (El Mundo, emision.net / ACPress.net)

Más de la mitad de los jóvenes españoles declaran no tener un proyecto que les ilusione, el 40% de ellos no leen ni un libro al año mientras que el 96% tiene móvil. Para el doctor Castells, profesor de Psicología en la Universidad Abat Oliba-CEU, los «Nini» son las secuelas de una década prodigiosa a nivel económico, «sus padres se han volcado en ellos, les han dado todo y les han librado de cualquier esfuerzo o sacrificio». Desde este concepto educativo «erróneo pero hecho con todas las buenas intenciones del mundo», puntualiza Castells, ha aflorado en nuestra sociedad una suerte de jóvenes que han convertido el domicilio paterno en su particular reino de Nunca Jamás.

Entre tanto, está escrito:
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. (Deut. 6:4-9)

En aquella época, el mandamiento era para Israel, para que fuese testimonio a las naciones, en Jesucristo, se globalizó la enseñanza y hoy, está al alcance de todos.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Jn 3:14-18)

¡Dios le ama! ...y quiere que vivamos mejor, depende de nosotros, las instrucciones están en su Palabra.

Otros enlaces de interés:
Lidia Martín, psicóloga: «Hay que convencer a los padres de que niños y adolescentes necesitan límites»

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