“Si tienes comida en la heladera, ropa en tu espalda, un techo sobre tu cabeza y un lugar para dormir, eres más rico que millones en el mundo y por ello, puedes dar gracias a Dios.
Y si tienes dinero en el banco y en tu bolsillo y sobras en el plato, estás entre los afortunados de este mundo y puedes dar gracias a Dios.

Y si tienes radio o un equipo de sonido para escuchar mensajes y música cristiana, eres parte de una minoría que tiene esta oportunidad en el mundo y por ello, le puedes dar gracias a Dios.
Y si despertaste esta mañana con más salud que enfermedad, eres más bendecido que muchos que ni siquiera sobrevivirán en este día y por ello, también le puedes dar gracias a Dios.
Y si nunca has experimentado el temor de la guerra, la soledad de la cárcel, la agonía de la tortura y las punzadas del hambre, estás mejor que millones de personas en el mundo y por ello, le puedes dar gracias a Dios.
Si puedes asistir a una iglesia sin temor a hostigamiento, al arresto, a la tortura o a la muerte, eres más bendecido que millones de personas en el mundo y por ello, le puedes dar gracias a Dios.
Y si simplemente puedes mantener tu cabeza en alto y sonreír, no eres la norma. Tú eres único para aquellos que viven llenos de amargura, dudas y desesperación y por todo ello, también puedes darle gracias a Dios”.
Y si tienes dinero en el banco y en tu bolsillo y sobras en el plato, estás entre los afortunados de este mundo y puedes dar gracias a Dios.
Y si tienes radio o un equipo de sonido para escuchar mensajes y música cristiana, eres parte de una minoría que tiene esta oportunidad en el mundo y por ello, le puedes dar gracias a Dios.
Y si despertaste esta mañana con más salud que enfermedad, eres más bendecido que muchos que ni siquiera sobrevivirán en este día y por ello, también le puedes dar gracias a Dios.
Y si nunca has experimentado el temor de la guerra, la soledad de la cárcel, la agonía de la tortura y las punzadas del hambre, estás mejor que millones de personas en el mundo y por ello, le puedes dar gracias a Dios.
Si puedes asistir a una iglesia sin temor a hostigamiento, al arresto, a la tortura o a la muerte, eres más bendecido que millones de personas en el mundo y por ello, le puedes dar gracias a Dios.
Y si simplemente puedes mantener tu cabeza en alto y sonreír, no eres la norma. Tú eres único para aquellos que viven llenos de amargura, dudas y desesperación y por todo ello, también puedes darle gracias a Dios”.
Autor desconocido.
Gracias Señor, porque me has hecho sobreabundar en CASI todo, y lo que no me has dado es para guardarme de orgullo y vanidades, hacerme crecer como persona, depender mas de tí, apreciar más muchas cosas, y fundamentalemente, COMPRENDER A TANTAS PERSONAS,que ni siquiera te tienen a Ti, que lo llenas todo, en todos aquellos que te amamos.
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