Josué, un lider-siervo, dice estas hermosas e inspiradoras palabras a aquellos que por siete años aproximadamente habían dejado atrás a sus esposas, hijos, bienes, en favor de todo el pueblo. A quienes habían priorizado el bien común sobre el derecho o bien individual.
Josué había sido reconocido por su lider-siervo Moisés, por Dios, por el pueblo y ahora él hacía lo mismo con esta parte de su pueblo.
¿No hay alguna persona (después de Dios) a quien debamos reconocer?
El reconocimiento sincero,alienta, dignifica, sana. Es una de las "buenas monedas de cambio" que debemos de atesorar.UN BUEN DESAFÍO PARA ESTE 2010
ResponderEliminar