jueves, 13 de agosto de 2009

Nuevas formas de guerras químicas

Informe de 1978 para la industria tabacalera británica

"Necesitamos algo para que la gente muera"

La industria tabacalera de Reino Unido manejó a finales de los setenta la idea de vender que fumar era bueno porque el cáncer reducía el número de personas mayores dependientes.
EMILIO DE BENITO - Madrid - 12/08/2009
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"El tabaco tiene la función social de limitar el número de personas mayores dependientes que la economía debe mantener"

Aunque usted no lo crea... y no se trata de Ripley.
Leí esta nota en La Nación, busqué la fuente original y hasta hay un PDF que lo documenta.

A veces pecamos de inocentes y existen cosas que deben hacerse conocer.
Que los tabaquistas (consumidores de mucho tabaco) lo hagan por moda, vicio u otra razón a pesar de que les vaya la vida en ello es una cosa, pero que alguien aproveche la coyuntura como una medida para balancear los presupuestos nacionales podría entenderse como una medida genocida. Cada día la vida humana parece tener menor valor. Esto no proviene de Dios, sino que es totalmente diabólico.

Por favor: Piense, razone, medite... No hipoteque su vida, ni la de los suyos.

Las lágrimas corrían libremente por el rostro de un anciano mientras trataba de desatar el nudo de un cordón que tenía alrededor del cuello, en el que tenía colgado un pequeño saco. El nudo estaba sucio, y lleno de tierra. El anciano tenía la cabeza doblada como si llevara un gran peso sobre la espalda, su cuerpo temblaba y el temor de lo desconocido se reflejaba en sus ojos. Este hombre era Sampashe, jefe africano. “No debes confiar en dioses paganos”, le habían dicho; pero el conflicto de siglos de tinieblas y temor se había posesionado de él. ¿Qué calamidades le sobrevendrían si se quitaba este amuleto? ¿No podría conservar por lo menos éste? “No”, le dijeron, si realmente crees en el amor y en el poder de Jesús, debes poner tu confianza solamente en él”. Parado junto al anciano, en silencio y compresivo, sonriendo para infundirle ánimo y confianza estaba el misionero. Sampashe levantó las manos, pero el viejo nudo no podía deshacerse, pues había estado atado por tantos años que estaba completamente sólido. El terror se apoderó del corazón de Sampashe. Miró el rostro del misionero y entonces hizo la primera oración de su vida, la cual era un grito en el que pedía auxilio, misericordia y amor. El nudo se aflojó, y a medida que el cordón se deslizaba del arrugado cuello del anciano, también una carga pesada caía de su corazón. Alzando el rostro lleno de lágrimas, Sampashe sonrió triunfante y tomó la mano del misionero en señal de fraternidad cristiana.

Acérquese a Dios, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.

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