jueves, 6 de agosto de 2009

La Iglesia asaltada.

Un fotógrafo asalta un templo anglicano para una sesión de arte erótico.
LONDRES, 01/08/2009 (AFP, El Mundo/ ACPress.net)
El fotógrafo Andy Craddock, de 43 años, ha sido denunciado por los responsables de la Iglesia anglicana Sant Michael Penkivel, en Cornualles (al sur de Inglaterra), quienes le acusan de blasfemo y de violar la propiedad privada.
Modelos con poca ropa, a veces casi ninguna, y poses sexuales sugerentes o explícitas despliegan su imagen ante la cámara. Como en cualquier sesión de fotos eróticas, salvo por el escenario elegido. Nada menos que una iglesia anglicana del siglo XIII, y sin permiso alguno. Leer todo el artículo...

La Iglesia asaltada.
¡Sacrílegos! Es el grito puesto en el cielo. Algunos se conmueven ante noticias de esta naturaleza pero... ¿Cuántos asaltos sufre la Iglesia? ¿Quiénes la asaltan?

Jesús echó dos veces a los mercaderes del templo, y su ministerio terrenal fue de tres años...

Entre ambos episodios no habrá pasado mucho más de un año. En realidad los mercaderes estaban en el atrio, pero ¿cómo están nuestros atrios?, ¿qué cosas llaman a la confusión de las personas?

Hoy en día existen muchas acusaciones sobre la Iglesia, siempre las hubo y la mayoría de las actuales tal vez surjan de su mismo seno. Lo dramático es cuando toman estado público de modo detestable.

¿Necesitaremos una nueva reforma? ¿Sería al estilo de la primera o diferente? Cuando Lutero expuso sus 95 tesis generó una bisagra en los tiempos de la Iglesia; reconocemos aquella época como la salida de una gran corrupción. Hoy, ¿estaremos bien como estamos?

Las dos primeras tesis dicen:
1 Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: "Haced penitencia...", ha querido que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.
2 Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.
Las dos últimas...
94 Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.
95 Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.

Tal vez usted crea que vivimos tiempos de gran banalidad dentro de la Iglesia, que algo se nos ha perdido, tal vez tenga razón, tal vez no... ¿Por qué no resulta más sencillo ponernos de acuerdo? Pensar que Jesús dijo: "si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." ¿Nos estaremos congregando con la misma disposición que había en Jesús?

Él sabe que habremos de fallarle, así como Pedro o tal vez de otra manera. También sabe quiénes pastorearán a sus rebaños. Entre tanto, el cuerpo de Cristo sigue siendo escarnecido y azotado por los hombres malos que lo golpean burlonamente en medio de injurias.

Spurgeon escribió: "Debemos ser como el yunque cuando los hombres malos golpean" y J. Stott amplía: “una cosa es ser un yunque otra es ser felpudo”. Jesús supo resistir al sumo sacerdote cuando fue injustamente golpeado, Pablo resistió a Pedro cuando este ofendió a los gentiles convertidos. En ambos casos no hubo animosidad, no hubo injurias, no hubo insultos.

El cuerpo de Cristo está lastimado porque muchas veces no actuamos con el amor reclamado por Dios hacia Él y hacia las personas, cualquiera sea su condición. Las más de las veces asumimos actitudes fariseas en vez de estar llenos del espíritu del nazareno, entonces el malo infiltra sus agentes en el cuerpo mismo, en los atrios y golpea desde adentro, enfermando, debilitando.

Jesús fue escarnecido y azotado, desde afuera, sin embargo por no haber pecado dentro de Él, triunfó.

¿Es tiempo de una nueva reforma?
Tal vez...
Es tiempo que como Iglesia echemos manos al amor de Dios, limpiemos y suavicemos las heridas del cuerpo con vino y aceite, encomendando al Gran Mesonero su cuidado, pagando por ello con nuestro ego y nuestra “independencia”, para que el Dios de Paz santifique. La reforma del amor en acción, de la colaboración en vez de la competencia, para la extensión del reino y entonces se hará visible que somos uno entre nosotros y con el Dios trino.

DTB.

Seguidores (15/01/09)

Google+ Seguidores