martes, 26 de mayo de 2009

Pensamientos incorrectos, acciones trágicas.

“Estoy destrozado y me siento responsable”, dice el juez que liberó al presunto asesino de Soledad Bargna

El doctor Axel López benefició con salidas transitorias a Pablo Díaz, principal sospechoso del crimen de Caballito.

Soledad Bargna en Caballito: Una estudiante de Diseño Gráfico que, con 19 años, estaba en su casa cuando alguien llamó a la puerta. Es decir, no estaba en un sitio peligroso, en un boliche nocturno atestado de drogas y hombres bravos, no. Estaba en el lugar menos riesgoso del mundo: su casa. Ya saben los lectores que un desconocido la atacó, la violó y -enardecido por la resistencia de la muchacha- la asesinó a puñaladas.

¡Qué trágico!
Una joven perdió la vida luego de ser abusada y violada.

Una más, entre tantas otras que desaparecieron o aparecieron muertas o murieron en brazos de sus familiares o están en tratamiento para su recuperación... Es trágico el rumbo de la justicia en nuestro país. Aunque es lógico, estando lejos de los propósitos de Dios.

No es mi intención juzgar o condenar al señor juez, no estoy capacitado para tal cosa, pero si para considerar el menosprecio hacia la vida, la falta de responsabilidad que parecen exhibir las autoridades en el desempeño de sus funciones, ocupadas en descalificar a la oposición, en remover el pasado antiguo con la crítica, pero no en reconstruir bases sólidas en el presente con vistas a un futuro venturoso para todos aquellos que pisen esta tierra.

“Desde lo humano, me siento destrozado. Aunque estoy convencido de que desde el punto de vista técnico no soy responsable de lo que sucedió”. Declara el juez.

Es loable que uno reconozca su responsabilidad en los hechos, así otro consideraría la gravedad y el proceso a seguir. Comenzaría a funcionar el sistema. Es un buen principio el re-conocer, no debemos avanzar a ciegas por la vida. Y aunque la declaración parecería semejante a la obediencia debida sepamos que delante del tribunal de Dios no hay más Ley que la suya.

Es un buen principio reconocer, que se mejora con el arrepentimiento y se sella con el perdón de Dios y la restauración de todas las cosas en lo que de nosotros dependa.

De nada sirve al hombre acumular bienes sobre esta tierra si cuando vengan a pedir nuestra alma la tenemos embargada por nuestras acciones trágicas sin resolver, ¿Con qué te presentarás delante del Dios vivo?

¿Cómo pretender administrar un país en el que la mayoría de las personas se sienten destrozadas? Simplemente no se puede, entonces no se administra, se gobierna.

Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.... Si ustedes se mantienen fieles a mi palabra, serán de veras mis discípulos; conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Debemos orientar nuestros pensamientos errados a la luz de la palabra de Dios, esa sobre la que muchos juran cuando asumen cargos. Leámosla y Dios nos saldrá al encuentro.

Dios te bendiga.

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