viernes, 1 de mayo de 2009

La gripe porcina y el Apocalipsis.

El pastor mexicano, Isaac López, ha escrito, desde la situación que vive su país y su ciudad, una valiosa reflexión sobre la epidemia que estamos viviendo en este momento.
Me lo envió por e-mail el Pr. J. Stam

Esperanza en medio de la desesperanza
Introducción:

Lo que nos toca vivir hoy como país, ha provocado desesperanza. Las autoridades nos dicen que el virus de la influenza porcina es fácil erradicarlo, pero al mismo tiempo nos presentan que siguen los aumentos de personas infectadas. La ciudadanía hace preguntas que muchas veces en lugar de aclararlas surgen más preguntas. Muchas personas tampoco creen en lo que las autoridades nos dicen.

¿A dónde iremos? Como dijera el apóstol Pedro: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Jn. 6:68). Estas palabras suenan fáciles y bonitas, pero no olvidemos el contexto en el que se dicen, la multitud ha vuelto atrás. Confesar a Jesús cuando todos están de acuerdo es fácil, pero confesarlo en medio de la adversidad es realmente confesarlo. Hoy es el momento de decidir como Pedro de confesar a Jesús de que él tiene palabras de vida eterna. Es el momento de refugiarnos en Dios. Porque él está con nosotros en medio de todo lo que está sucediendo.

Por otro lado, hay quienes ven esto como apocalíptico, dicho sea de paso, que Apocalipsis quiere decir correr el velo, destapar o revelar. Dista mucho de la idea de catastrófico, que es la connotación que hoy día se le da.

El libro de Apocalipsis fue escrito para dar instrucción, consuelo y fortaleza a la iglesia sufriente y perseguida. Como dice Juan Stam:

Algo raro ha pasado con este libro. Fue escrito para quitarles el miedo a los cristianos de Asia Menor en el siglo 1, pero ahora tiene el efecto opuesto: llena de miedo a muchos lectores. Ellos, que vivían amenazados, lo recibían como esperanza; nosotros, que vivimos tranquilos, lo recibimos a menudo como amenazante. Algunos hasta sufren pesadillas con las dantescas imágenes de Juan, y predicadores oportunistas las explotan para ejercitar un terrorismo apocalíptico. ¡Al contrario: el Apocalipsis es un mensaje de esperanza en Cristo que debe llenarnos de gozo! [1]

Es la razón por la que al leer Apocalipsis 6 una clave que no debe olvidarse es que quien abre los sellos es el Cordero, así lo dice Juan, “Vi cuando el Cordero abrió el primero de los sellos”. Esto quiere decir en primer lugar que Cristo Reina. No que va a reinar. Reina ya. Cristo no reinará sino que reina ya. Por lo tanto, no hay sello que nuestro Señor no abra. Porque sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.

Si el cordero de Dios, Jesucristo, abre los sellos, lo que esto significa es que la historia sigue estando en manos de nuestro Dios. Y que ninguno de los jinetes sale sin la orden del Cordero. Es entonces que: “por medio de estas fuerzas y azotes, a pesar de los pesares, Dios en Cristo va realizando sus propósitos de salvación y vida, nos llama al arrepentimiento y juzga la maldad de los injustos”. [2]Por lo que todo poder pertenece a Jesucristo y los anti-poderes están limitados a la voluntad divina, aún Satanás mismo.

Sin nuestro Señor Jesucristo, la historia de la humanidad sería un caos y la vida no tendría sentido. Por lo que la única forma de entender la historia es en Cristo quien es el alfa y la omega.

Nosotros como cristianos somos llamados a ver que el plan de Dios se lleva a cabo aún en medio del aparente caos. Pero el Cordero de Dios sigue teniendo la historia en sus manos, esas manos que se dejaron clavar por amor a nosotros. Por eso somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó. Que es nada más y nada menos que Cristo nuestro Señor. Por eso podemos tener esperanza en medio de la desesperanza, fe en medio de la duda. Amén.

Pastor Isaac López Jiménez
Presidente de la Junta de Directores de SBM
(Sociedad Bíblica de México)

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