miércoles, 6 de mayo de 2009

Especialista en rescates amorosos

"El Señor se encariñó contigo y te eligió, aunque no eras el pueblo más numeroso sino el más insignificante de todos. Lo hizo porque te ama y quería cumplir su juramento a tus antepasados; por eso te rescató del poder del faraón, el rey de Egipto, y te sacó de la esclavitud con gran despliegue de fuerza. Reconoce, por tanto, que el Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel, que cumple su pacto generación tras generación, y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos," Dt 7:7-9 NVI

¡Bendito sea el Señor mi Dios!
Saberse amado y elegido.
Cuando voy a la verdulería (las pocas veces que lo hago) miro las manzanas y elijo, entre todas las que hay... Una me conquista... La tomo en mis manos y la compro, la rescato de la multitud.
Claro que las personas somos mucho más que una manzana pero Dios nos ama y elige de entre la diversidad de Su creación. Nosotros admiramos la belleza de la Naturaleza, paisajes, plantas, personas, aves, montañas, el cielo y sus nubes multiformes pero... ¡Él está encariñado contigo y te elige!

¡Bendito sea el Señor mi Dios!
Pilato preguntó: ¿Qué es la verdad? (Jn 18:38) ¡Y la tenía delante de él...! Así, muchas veces, hemos andado buscando a Dios en los lugares señalados, en los templos sombríos, en las grutas húmedas o en las palabras de alguien... Dios está delante tuyo, si todavía no lo has hecho pasar a tu corazón. Pilato entregó a la voluntad de la multitud, la verdad. No entregues tu vida, tus sueños, tus afectos a la voluntad popular. No te laves las manos porque la multitud lo hace, no importa si pareces insignificante, no lo eres, Dios te ama.

¡Bendito sea el Señor mi Dios!
Que también pueda ser la oración con que despiertes de tu sueño. Amén.

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