jueves, 30 de abril de 2009

Día Internacional del Trabajador.

1 de Mayo Día Internacional del Trabajador.

El trabajo ya no es considerado una maldición: la maldición es el desempleo. Surgieron nuevas formas de abuso contra los trabajadores de todos los niveles, que debemos enfrentar con redoblada energía. Cito algunos. El robo de sindicalistas millonarios a los trabajadores de sus respectivos gremios. La rapiña del Estado, que no defiende los intereses del pueblo, sino de quienes lo usan para engordar sus bolsillos y mantenerse en el poder. Los subsidios que equivalen al pescado y nunca a la caña de pescar. La desvalorización de la cultura del esfuerzo y la decencia, que generan males sociales gravísimos, como el crimen y la droga. La manipulación de la pobreza y de la ignorancia mediante un impúdico y sostenido soborno. La peste de mafias que usan y prostituyen a los niños.- De maldición a ejercicio de la dignidad, Marcos Aguinis

El trabajo es algo que Dios concibió para el hombre desde el principio, y se menciona en la Biblia como provisión de la sabiduría divina. La creación misma “trabaja” (Pr. 6:6–11). La realidad del trabajo como parte integral del esquema del plan divino para el hombre está implícita en el cuarto mandamiento. Pero la entrada del pecado hizo que el trabajo se convirtiese en afán en lugar de ser un gozo. El trabajo se ha convertido en carga en lugar de bendición y, aun cuando no es algo malo en sí mismo, ha perdido su verdadero valor. Se ha convertido en ocasión para pecar; se convierte en idolatría cuando se transforma en un fin en sí mismo. Para algunos se ha convertido en medio de explotación y opresión. Pero en la redención el trabajo vuelve a transformarse en medio de bendición. Desde el comienzo el cristianismo ha condenado la holgazanería, aun cuando para justificarla se haya invocado a veces la religión. Nuestro Señor, al trabajar como carpintero, ha santificado el trabajo común, y Pablo ofreció un ejemplo de trabajo honesto.- Dicc. Bib Certeza.

“El obrero es digno de su salario” (Lc. 10:7)

Dios bendiga a cada trabajador en actividad y se abran los cielos para que se reactiven nuevas actividades para los que hoy están desempleados. Amén.

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