jueves, 26 de marzo de 2009

Los lenguajes del amor

Una pareja fue entrevistada en un programa de televisión porque llevaban casados casi 50 años y nunca se habían peleado. El periodista, lleno de curiosidad, preguntó a la mujer: *¿Es verdad que ustedes nunca han discutido? *Sí, es verdad, respondió la mujer. *¿Sería tan amable de decirnos el secreto?

*Cuando nos casamos, mi marido tenía una yegua que apreciaba muchísimo. Era la criatura que más quería en la vida. El día de nuestra boda, fuimos de luna de miel en el carro tirado por la yegua.Luego de algunos metros, el animal tropezó. Mi marido, bajó del carro y le dijo a la yegua:uno.Unos metros más adelante, volvió a tropezar. Mi marido nuevamente bajo del carro, miró al animal y le dijo: dos. La tercera vez que se tropezó, sacó su pistola y le pegó cinco tiros.Yo, totalmente sorprendida, le recriminé: ¿Por qué has hecho semejante cosa, hombre?. Mi marido me miró y me dijo: uno. Desde ese día no tuvimos ninguna discusión.

El problema más frecuente y más difícil de reconocer en un matrimonio es el de la comunicación deficitaria que va empobreciendo el vínculo.No son los problemas económicos ni los originados en la cama lo que llevan a la ruina a una pareja, sino la falta de entendimiento entre ellos. Es más, cuando existe un problema serio de relación, cualquier dificultad, contrariedad o adversidad (comunes a toda existencia) se magnifica, dejando al descubierto la separación que desde antes existía a nivel emocional. Como dijo Friedrich Nietzsche: en los matrimonios infelices no es amor lo que falta, sino amistad. Un autor, Gary Chapman, dice que la forma de recibir y expresar amor que tiene una persona se relaciona con el lenguaje de su corazón y, que de la misma manera que adquirió un idioma o lengua para comunicarse verbalmente, así su corazón desarrolló un modo de expresar los sentimientos. Ello resulta del aprendizaje en la familia, de las experiencias de vida, etc. Identificar cuál es nuestro lenguaje del corazón nos permite conocernos más y amar mejor. Le proponemos que siguiendo la descripción del antes mencionado autor en su libro Los cinco lenguajes del amor, usted pueda descubrir cuál es lengua de su corazón y piense en el de su pareja:

1-Palabras de afirmación: Los cumplidos verbales o las palabras de aprecio son poderosos comunicadores de amor. Dentro de este lenguaje se reconocen algunos dialectos:Palabras de ánimo. Dar ánimo significa inspirar valor. Todos nosotros tenemos aspectos en los que nos sentimos inseguros. La falta de valor nos impide hacer cosas positivas que nos gustaría hacer. Tenemos un potencial latente. Animemos con frases tales como: ¡Vamos, adelante! ¡Tú puedes hacerlo! ¡Seguro lo lograrás! ¡No te rindas!Palabras amables. El amor es bondad. La misma frase puede tener dos significados diferentes, dependiendo de cómo se diga. No es lo mismo decir: te quiero, que ¿te quiero? Nuestro cónyuge prestará más atención a nuestro tono de voz que al mensaje mismo. Palabras humildes. El amor hace peticiones, pero no demanda. Cuando se obra así, el cónyuge que ordena se transforma en padre o madre y el otro en hijo. La relación en el matrimonio es de igual a igual, como compañeros de la vida. Cuando hacemos una petición a nuestro cónyuge, afirmamos su valor y capacidad.

2-Tiempos de calidad: No es sentarse a ver TV juntos; es sentarse juntos en la sala con la TV apagada, mirándose el uno al otro y conversando, dándose mutuamente atención completa. Es ver, sentir, escuchar al otro y todo lo que tenga que expresar desde su corazón. A veces el tiempo de calidad es un tiempo de compartir juntos alguna actividad que le guste al otro. No tiene por qué ser algo cotidiano, pero de vez en cuando, es una buena demostración de amor.

3-Recibiendo regalos: Los regalos son símbolos visuales de amor. El lenguaje de los regalos es el más fácil de aprender, sólo debe haber ganas. Si usted no es buen comprador o compradora, no se preocupe, los regalos pueden cambiarse, pero la demostración de afecto permanece. El problema surge cuando uno regala y el otro es ahorrativo y no quiere gastar en cosas superfluas. El que siente placer en comprar, no tendrá problemas para regalar, pero el ahorrativo pensará que hay otras cosas más importantes o que no es buena inversión. ¿Sabe que cuando el tanque emocional de ambos esté lleno, descubrirán una nueva dimensión de amor y podrán hacer ajustes con un 100% de conformidad entre ambos? Esta es la mejor inversión: invertir en su cónyuge.

4-Actos de servicio: Cuando se hacen con un espíritu positivo, son verdaderas demostraciones de amor. La vida de Jesús fue de servicio. Uno de esos actos fue lavar los pies de sus discípulos. Toda persona necesita actos de servicio como demostraciones de amor, pero no puede esperarse todo de una sola parte. Aquí tiene mucha importancia la forma en que se piden las cosas. Si ordenamos y mandamos, el otro es sometido, se siente ofendido, usado y el flujo del amor se detiene.


5-Toque físico: Todo contacto físico es una demostración de calidez y amor. Está comprobado que los niños que reciben mayor cantidad de caricias y mimos en la niñez desarrollan una vida emocional más saludable que aquellos que son dejados solos por mucho tiempo. La actitud de Jesús hacia los niños fue tocarlos. Cuando los discípulos los apartaban para que no distrajeran al maestro, Jesús se enojó.En definitiva, ¿cómo debemos amar? No como queramos o pensemos que es bueno o correcto. Debemos amar como el otro necesita ser amado. En definitiva, el amor, es satisfacer las necesidades de la otra persona y, cuando ello ocurre de manera mutua, se eleva la calidad del vínculo y se enriquece la existencia de ambos. Porque como dijo Benavente: el verdadero amor no se conoce por lo que exige sino por lo que ofrece.

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