sábado, 14 de febrero de 2009

Padre Nuestro

No digas “Padre”, si no te portas como un hijo.
No digas “Nuestro”, si vives aislado en tu egoísmo.
No digas “Que estas en los cielos”, si solo piensas en las cosas terrenales.
No digas “Santificado sea tu nombre”, si no me honras.
No digas “Venga a nosotros tu reino”, si lo confundes con el éxito material.
No digas “Hágase tu voluntad”, si no lo aceptas cuando es doloroso.
No digas “El pan nuestro dánoslo hoy”, si no te preocupas de la gente que tiene hambre.
No digas “Perdona nuestras deudas”, si guardas rencor a tu hermano.
No digas “No nos dejes caer en tentación”, si tienes intenciones de seguir pecando.
No digas “Líbranos del mal”, si no tomas partido contra el mal.
No digas “Amen”, si no has tomado partido en serio de las palabras de esta oración.
Hno. Fredy Monterroza.
Extraña oración es esta, Alguien que vive sin testimonio de su fe como hijo de Dios, aislado en su egoísmo, que solo piensa en las cosas terrenales, que no honra a Dios, con su mirada puesta en los éxitos materiales, que no acepta la voluntad de Dios sabiendo que siempre implica tomar la cruz de Cristo, que no perdona a su hermano, vive en pecado y participa del mal.
Creo que simplemente necesita convertirse y no precisamente mediante prohibiciones teologales que le prohíben acercarse a Dios. El tal no es un mal creyente, es un pobre pecador que necesita a Cristo.
Bendiciones.
Enrique@blanquerna.com.es

Seguidores (15/01/09)

Google+ Seguidores