lunes, 9 de febrero de 2009

Conflicto

Mi ciudad se vió conmovida por una seguidilla de errores, como siempre sucede. Errar es humano... pero echarle la culpa a otro es más humano todavía. (Les Luthiers).

El 28/12/08 el Centro de Control y Coordinación de Inspección (CCCI) clausuró un templo evangélico por una denuncia de ruidos molestos, según dicen que está escrito en el expediente. Rápidamente tomó estado público y tal vez no fue bien tratado ¿Porqué? Vaya uno a saber...
No hay en la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque (Ec 7:20).

Lo cierto es que llegó a intervenir el gobernador de la provincia, quien se trasladó hasta nuestra ciudad sorpresivamente, hizo abrir el templo clausurado e improvisó allí una conferencia de prensa donde se disculpó por lo sucedido manifestando malestar ante el desconocimiento de la Ley de Libertad de Pensamiento, Religiosa y de Culto que se promulgara hace muy poco en esta provincia. La jueza de faltas enmendó el acta parcialmente, accedió a que se celebraran misas en el templo pero la multa y la prohibición de hacer fiestas sociales se mantiene.

Todo un escándalo mediático, se concidera si hay que hacer o no juicio político a la jueza , crece la expectativa sobre la intendente quien tiene que expedirse sobre el acta, algunos consideraron lamentable lo sucedido y, como siempre hay quienes hacen leña del árbol caído, o mejor dicho de los árboles caídos, la jueza, el pastor, la intendente, la iglesia y todos sus ministros. ¿Quién resulta ganancioso en todo esto?

La historia continúa. No hay persecución religiosa, hay libertad. Todo el año 2008 la Asociación de Pastores de la ciudad organizó reuniones para orar por las autoridades, las personas y la ciudad toda (en la plaza San Martín frente mismo a la Municipalidad), puso música y nadie lo impidió. Tal vez, haya algún propósito oculto y mezquino en alguien que pudo sumergir en el bochorno a muchos. Triste. El salmista expresaba:
Señor Soberano, Todopoderoso, que no sean avergonzados por mi culpa los que en ti esperan; oh Dios de Israel, que no sean humillados por mi culpa los que te buscan. Sal 69:6-7

No es intención de la Iglesia el hacer tropezar a alguien, al contrario. Lamentablemente en el hacer muchas veces cometemos errores. Dios nos perdone, la gente también, así como nosotros perdonamos a quienes nos perjudican. Amén.

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