jueves, 15 de enero de 2009

Casamiento.

Los tiempos cambian y las consecuencias se van haciendo cada vez más visibles. Se reflejan en las estadísticas que no son para nada auspiciosas.
Z. Bauman, un observador destacado, hace tiempo que habla acerca de la modernidad líquida tiene un discurso que creo se le debe prestar atención. No porque sea un profeta sino por su capacidad de análisis, luego, a cada uno le tocará hacer su propio diagnóstico y trazar la estrategia para enderezar el rumbo de su humanidad (el calificativo póngalo usted, por favor).
Si bien "El Estado debe garantizar..." y tal vez no lo haga, en nuestra sociedad latina y cristiana hemos perdido de vista a Dios. Él es la fuente de toda razón y justicia, expresa el preámbulo de nuestra Constitución, tal vez por ello andemos así de secos y fragmentados, dando lástima con nuestras miserias en un país tan rico.

Jer 2:13 "Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Haga un ejercicio:

Allí donde hay árboles secos con sus brazos hacia arriba,

vea niños pidiendo ayuda...

¿Hasta cuando seguiremos así? No son números positivos el aumento de abortos, el abandono de recién nacidos, el aumento del SIDA (a pesar de la pobre campaña gubernamental que reparte preservativos o anticonceptivos), tampoco es alentador el discurso presidencial acerca del delito juvenil o los informes acerca de la deserción escolar. Los jueces prohíben detener niños que delinquen en las comisarías, los padres no se hacen cargo, sus hermanos tampoco y, no tienen porqué...

¿Para que nos vamos a casar? -Es mucho compromiso

¿Un proyecto de vida juntos? -No sé, a mi nadie me lo enseñó, mis viejos viven divorciados y a mi me criaron un poco entre todos...

No es sano lo que estamos viviendo. Reflexionemos por favor y dejemos de ser peones de las sociedades de consumo. Miremos los resultados y aprendamos de ellos.
En el alba del siglo XXI la paz requiere la aplicación quirúrgica de un arma menos tangible, pero con frecuencia más potente: el conocimiento. A. Toffler, "Las guerras del futuro".


Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Os 4:6, La Biblia.

Amigo lector, siempre, por siempre, el mensaje de juicio de parte de Dios viene acompañado de la posibilidad del arrepentimiento:
Vuélvanse al Señor llevando con ustedes esta oración: “Perdona toda nuestra maldad y recibe con benevolencia las alabanzas que te ofrecemos... Ya no llamaremos ‘Dios nuestro’ a nada fabricado por nosotros mismos, porque solamente en ti, Señor, el huérfano encuentra compasión.” Os 14:2-4, La Biblia.

El amor no es solo un sentimiento es también una decisión.

¡Solo Jesucristo salva y sana!
¡Decídase por Él!

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