jueves, 24 de julio de 2008

Tinieblas

Los detenidos son tres
Un reconocido psicólogo, preso por pedofilia
Los chicos eran captados en Barrio Norte y en Recoleta
Eduardo Jorge Corsi es considerado una de las máximas autoridades académicas en violencia doméstica. Reconocido psicólogo, profesor de la UBA y autor de media docena de libros de texto, integró una comisión para elaborar un proyecto de ley del Gobierno sobre violencia de género. Ayer fue detenido, acusado de formar parte de un grupo de pedófilos que mantenía relaciones sexuales con menores de edad, a quienes seducían con regalos. Leer más ...

"Las víctimas de abuso, a raíz de los efectos psicológicos de la victimización, son percibidas como contradictorias y emocionalmente desequilibradas. Por lo tanto, se tiende a desconfiar de la veracidad de su testimonio", escribió Corsi como si fuera una premonición de su futuro judicial. El trabajo lleva un título inquietante: ¿Por qué es más fácil creer al victimario que a la víctima?" Leer más ...

¿Qué se puede decir de esta situación?
Más allá de lo que la justicia dictamine y de lo que realmente sea la verdad, cosa que difícilmente sabremos, es necesario asumir que cada vez hay más sorpresas.
Hombres de gran trayectoria quedan expuestos en situaciones increíbles y penosas.
Si nos pesa el futuro de nuestros hijos, y de la infancia en general, necesitamos hacer una revisión de nuestras prácticas para con ellos. La escuela, los gabinetes psicopedagógicos, los clubes, la iglesia.
Todo debe ser observado y analizado constantemente, a diario.
Además, si hasta ahora no lo ha hecho, vuélvase a Dios, considérelo, antes que sea tarde.
En la Biblia, en el libro de Jeremías 17:5-9

El Señor dice: “Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo. Será como la zarza del desierto, que nunca recibe cuidados: que crece entre las piedras, en tierras de sal, donde nadie vive."

El exceso de confianza en los hombres, dejando de lado el conocimiento de Dios y su voluntad, nos está llevando como sociedad a un precipicio profundo. Retomemos el Camino, aún hay Esperanza.

Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza. Será como un árbol plantado a la orilla de un río, que extiende sus raíces hacia la corriente y no teme cuando llegan los calores, pues su follaje está siempre frondoso. En tiempo de sequía no se inquieta, y nunca deja de dar fruto."
“Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?
Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos…"

Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.

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