jueves, 22 de mayo de 2008

Refugio

Está a la vista que el mal ha diseminado sus semillas por todos lados, como aquellas bombas racimo con apariencia de juguete que mutilaban a los niños, si no los mataban.

Ese horror, del que no queremos acordarnos por su crueldad, se metamorfosea en la sexualidad irresponsable y perversa que hoy se manifiesta abiertamente en medio de esta cultura consumista que vivimos y hasta defendemos inconscientemente, muchas veces.

Atrás quedó ya el carcelero de Amstetten, sólo treinta días y el caso parece haber dejado de movilizarnos a no ser por Eleuterio Soria de 73 años, que ahora en la añeja y populosa González Catán, fuera condenado a 16 años de cárcel por haber cometido una "aventura" similar a la del austríaco, claro que más modesto el hombre, menos años, menos hijos, estamos en el tercer mundo ¿No? Y si no, observe mi estimado lector/a que de Josef tuvimos su foto al momento en cambio de Eleuterio, nada.
Pero, no hay respiro en esta sociedad globalizada y altamente tecnificada, ahí nomás el caso Milagros, que de milagroso no tiene nada, es una tragedia. Pero… ¿Ahora resulta que sus hermanitos son inimputables..? ¡Y claro que sí! ¿Pero entonces a quién responsabilizamos?

Mi estimado lector, el tema pasa por otro lado, no por una ley.

Aquellas bombas destrozaban la carne, los huesos, los músculos, pero venían de "afuera" de manos extrañas. Éstas lamentablemente de la propia familia, de aquellos que debieran quererte, amarte, cuidarte, ayudarte a ser, a realizarte como persona de bien, decían mis padres.

Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Salmo 11:3

La familia es el único lugar dado por Dios para recibir a la vida humana, un lugar decisivo para la formación de la humanidad ¿Me comprende? No es un fin en sí misma, al contrario, es el racimo desde el que se desprenderán nuevas semillas para la vida y vida abundante.

Yo sé que el Señor es justo y ama lo que es justo; por eso le animo. No baje los brazos, no cierre su boca, busque la Verdad, ame la Verdad, proclame la Verdad.

Yo busco mi refugio en el Señor. Es por demás que me digan: “Huye a los montes, como las aves. Fíjate en los malvados: ponen la flecha en la cuerda, tensan el arco y, desde un lugar escondido, disparan contra los hombres honrados. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?"

¡Busque a Dios, Él no le defraudará!

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