No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres. Pr 22:28
En la actualidad el tema de moda son los límites.
En la escuela sufrimos violencia escolar, en la cancha violencia deportiva, en el hogar violencia doméstica o familiar y, comienza a hablarse de violencia eclesial.
Comenzar a hablar no significa que recién comienza, sino que tal vez adquirimos cierto grado de madurez como para reconocerla.
Así, la violencia está instalada en todo lo que el ser humano toca, accede, administra, influye. No se trata de un ámbito, se trata de nosotros.
No se trata de los otros, se trata de mí.
La Biblia me habla a mi, “No traspases…” ¿Yo Señor?
Si decido jugar al Gran Bonete, el mal sigue avanzando mientras le paso la posta a otro.
¡Amén, si Señor!
Si someto mi conciencia al examen de la Palabra de Dios, tendré luz, si clamo al Espíritu “Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.” (Sal 139:23-24)
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Sal 19:12)
Entonces, mientras dure en ese estado de gracia, podré reconocer los linderos antiguos trazados para nuestro bien y la decisión será solo mía.
¡Gracias Señor! Que tu Santo Espíritu me guie siempre a estar atento a tu voz.
En la actualidad el tema de moda son los límites.
En la escuela sufrimos violencia escolar, en la cancha violencia deportiva, en el hogar violencia doméstica o familiar y, comienza a hablarse de violencia eclesial.
Comenzar a hablar no significa que recién comienza, sino que tal vez adquirimos cierto grado de madurez como para reconocerla.
Así, la violencia está instalada en todo lo que el ser humano toca, accede, administra, influye. No se trata de un ámbito, se trata de nosotros.
No se trata de los otros, se trata de mí.
La Biblia me habla a mi, “No traspases…” ¿Yo Señor?

Si decido jugar al Gran Bonete, el mal sigue avanzando mientras le paso la posta a otro.
¡Amén, si Señor!
Si someto mi conciencia al examen de la Palabra de Dios, tendré luz, si clamo al Espíritu “Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.” (Sal 139:23-24)
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Sal 19:12)
Entonces, mientras dure en ese estado de gracia, podré reconocer los linderos antiguos trazados para nuestro bien y la decisión será solo mía.
¡Gracias Señor! Que tu Santo Espíritu me guie siempre a estar atento a tu voz.
Los huérfanos y las viudas son mencionados siempre como faltos de protección humana y, por eso, están bajo la protección especial de Dios. El es su redentor (lit.), esto es, el que hace de pariente más próximo en la función de recobrar una hacienda que hubo de ser enajenada (V. Lv. 25:25, comp. con Sal. 68:5). Por tanto, si está prohibido remover los linderos de cualquier persona, mucho más los del huérfano (v. 10b).
ResponderEliminaresta en unabiblia de estudio