lunes, 15 de octubre de 2007

La Noticia Deseada


Es el título de un libro recientemente publicado.
Solamente deseo compartir con usted, estimado lector, algunas de las consideraciones del escritor publicadas por el diario La Nación, a la luz de la Palabra de Dios.
El mayor capital social que puede tener un país es su capacidad para aceptar y resistir la verdad. En el caso de la Argentina, ese umbral de tolerancia es muy bajo, dice el periodista y escritor Miguel Wiñazki. “El mito de la superioridad argentina encubre esta debilidad: la inevitable percepción de que las cosas no son como nos gustaría”, explica.
“Los periodistas tenemos pocos momentos periodísticos reales, porque, en general, uno se somete, insensiblemente, a la tensión de la noticia deseada y no contradice lo que, intuye, su público quiere escuchar”...
"La misma lógica estaría escondida en el renovado interés por la historia argentina. Porque este interés, según Wiñazki, no sería por la historia tal como ocurrió, sino por su versión deliberadamente “mejorada”, con héroes de photoshop" …
No puedo decir que estos párrafos me hayan sorprendido, pero si que las palabras del apóstol Pablo escritas a Timoteo parecían resonar en mi mente,
Porque llegará el día en que la gente no querrá escuchar la buena enseñanza. En cambio, querrá oír enseñanzas diferentes. Por eso buscará maestros que le digan lo que quiere oír. La gente no escuchará la verdadera enseñanza, sino que pondrá atención a toda clase de cuentos. Pero tú, Timoteo, mantén la calma en todo momento, soporta los sufrimientos y anuncia siempre la buena noticia. Haz bien tu trabajo.
Más adelante el artículo continúa:
…"Pero la realidad no se puede adulterar eternamente. El ciclo de la noticia deseada termina inexorablemente y la información brota, como un volcán, por su propia potencia"…
Y allí me aparecían las palabras de Jesús:
Porque todo lo que esté escondido se descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto llegará a conocerse.
Las instituciones viven una crisis de credibilidad, tal vez muy expuesta por el efecto de “la aldea global” y la Iglesia no es ajena a ella.
SOMOS parte del TODO y no deberíamos abstraernos, “estamos en el mundo”, ayudamos un poco ¿A qué? Y no sé, cada uno sabrá y si tiene dudas, pregúntele al que todo lo sabe, a Dios.
Yo por mi parte, no quiero dejar pasar la oportunidad que me da el artículo, de expresar mi más sincero y profundo reconocimiento a la vigencia de La Biblia, La Palabra de Dios.
Le animo a conseguir un ejemplar de ella y a encontrarse con la Verdad.
Tal vez, muchos hayamos dejado de transmitir lo que está escrito en sus páginas, otros muchos hayamos dejado de practicar sus sabios consejos, pero nada de ello invalida el Amor que Dios tiene por la humanidad.
No se deje ganar por el desánimo ¡Dios le ama! ¡Búsquelo! ¡Confíe!
La humanidad ha vivido de crisis en crisis pero hagamos nuestras las palabras del profeta Isaías:
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.

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