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Vida bajo tierra

En el subte de Buenos Aires viajan un millón y medio de personas por día, y una de ellas es una chica ciega, Patricia, a quien la marea humana de la estación Carlos Pellegrini amenaza con devorar. Patricia baja del tren, se mete en un pasillo, avanza como puede a golpe de bastón y justo antes de que la turba de la hora pico la arrastre, surge un señor canoso que la toma del brazo y se ofrece a acompañarla. Ella dice que en el subte la ayuda tarda, pero llega, como la justicia divina, y que siempre alguien aparece porque los ciegos llaman mucho la atención.

tan perfecta como infeliz

Solo un fragmento (conclusión) de una historia interesante en Cukmi La imperfección de los perfeccionistas La historia de la tarjeta de Cadillac la cuenta Bob Lutz, ex vicepresidente de General Motors en el período 2009-2010. Para él la tarjeta de Jim Roche es el epítome de la obstinada aspiración por la perfección, sin ningún carisma. Jim Roche fue un perfeccionista absoluto, pero uno del tipo inútil. Enfocándose en los detalles Jim olvidó qué estaba haciendo y para qué lo estaba haciendo. Así malogró el esfuerzo de todas sus asistentes y los subordinó a su locura. Pero la locura de Jim cada vez es más común. A menudo políticos, artistas, empresarios, intelectuales y deportistas, entre otros, se definen de forma autoelogiosa como perfeccionistas, obsesivos de los detalles. Encuentran en esos términos defectuosos una sentencia que les sirve para confundir un defecto con una virtud. Pero esa es una trampa.